En los pueblos mayas de la península se cuentan historias sobre pequeños guardianes que habitan en el monte, las cuevas, los caminos y las milpas. Se les conoce como aluxes.
Aunque rara vez se dejan ver, su presencia puede sentirse en ramas que se quiebran sin explicación, piedras que parecen caer desde ninguna parte o un silbido que sorprende al caminante cuando la noche cubre el monte.
Según la tradición oral, pueden proteger la tierra y mantener alejadas a las personas que llegan con malas intenciones. También se dice que son traviesos y temperamentales: esconden objetos, confunden los caminos y asustan a quienes entran en sus dominios sin respeto.
La creación de un guardián
Algunas versiones cuentan que un campesino que necesitaba proteger sus tierras acudía a un h-men, conocedor de las ceremonias y del mundo espiritual maya. El término puede entenderse como “hacedor”, porque se consideraba que poseía el conocimiento necesario para trabajar con la energía vital de la naturaleza.
El h-men preparaba una pequeña figura utilizando barro, cera de abeja o, en algunos relatos, masa de maíz. Los materiales debían ser puros, pues la figura se convertiría en la envoltura de una fuerza invisible.
Pero el cuerpo no era suficiente. Debía pronunciar palabras rituales capaces de atraer y fijar la energía vital. Algunas versiones también cuentan que colocaba gotas de su propia sangre en la cabeza de la figura. La cifra nueve aparece como una medida especial, aunque existen variantes que mencionan trece o veintiuna gotas.
A partir de ese momento, el h-men se convertía simbólicamente en padre y madre de la criatura. El alux recibía entonces un territorio y una misión: vigilar la milpa, proteger las cosechas y advertir sobre la llegada de intrusos.
El pacto con el alux
La relación entre el campesino y el alux era un compromiso. Entre las ofrendas mencionadas aparecen el saká —una bebida ceremonial preparada con maíz—, tortillas, flores, miel o azúcar y la luz de una vela.
Mientras el acuerdo se cumpliera, el guardián cuidaría la tierra. Si era olvidado o privado de sus ofrendas, su carácter protector podía cambiar. Por eso los abuelos aconsejaban pedir permiso antes de entrar al monte, evitar las burlas y no tocar los pequeños altares encontrados en los caminos.
Los aluxes en la vida moderna de la Riviera Maya
Estas historias no permanecen únicamente en los relatos antiguos. En Cancún, Playa del Carmen y otros lugares de la península todavía forman parte de la manera en que muchas personas interpretan acontecimientos difíciles de explicar.
Uno de los casos más conocidos es el del puente ubicado en la entrada del Aeropuerto Internacional de Cancún. La leyenda urbana cuenta que, durante su construcción a comienzos de la década de 1990, parte del trabajo realizado durante el día aparecía derrumbado a la mañana siguiente.
Después de consultar a personas conocedoras de las tradiciones mayas, se habría realizado una ceremonia y construido una pequeña casa para los aluxes debajo del puente. La estructura permaneció allí durante más de treinta años y llegó a convertirse en un símbolo conocido por habitantes y visitantes de Cancún.
Otro episodio ocurrió en 2010, durante la preparación del concierto de Elton John en Chichén Itzá. La estructura metálica del escenario se desplomó y tres trabajadores resultaron lesionados. Las investigaciones señalaron razones relacionadas con el peso y las vibraciones del equipo, pero entre los habitantes de la región circuló otra explicación: los aluxes estaban molestos porque no se había pedido permiso. Posteriormente se realizó un ritual tradicional y el concierto pudo celebrarse.
Estos hechos tienen explicaciones técnicas y no demuestran la intervención de seres sobrenaturales. Sin embargo, muestran que la creencia continúa presente en la identidad cultural de la península.
En Playa del Carmen y la Riviera Maya también se escuchan testimonios de trabajadores que hablan de ceremonias, ofrendas y pequeñas casas levantadas antes o durante la construcción de hoteles, residencias y grandes complejos. No todas las empresas siguen esta práctica, pero para algunas personas representa una forma de respeto hacia la tierra y sus antiguos guardianes.
De la leyenda a Xtabay Universe
Estas historias inspiraron a Xtabay Magazine para crear a Aluz, uno de los guardianes de Xtabay Universe.
Dentro de nuestra serie, Aluz fue formado por un antiguo sacerdote utilizando barro y nueve gotas de su propia esencia. Su misión es proteger la memoria, acompañar a Xtabay y enfrentar las fuerzas que amenazan con borrar las historias de Playa del Carmen.
Aluz no pretende sustituir al alux de la tradición maya. Es una interpretación contemporánea nacida de estas leyendas y adaptada al universo fantástico de nuestra serie.
