En un antiguo pueblo de la península vivían dos hermanas cuya belleza era admirada por todos, aunque sus corazones parecían seguir caminos muy distintos.
Las dos hermanas
Xkebán era juzgada con dureza por la vida que llevaba. Muchos evitaban pronunciar su nombre con respeto, pero ella era compasiva con quienes sufrían. Ayudaba a los pobres, cuidaba a los enfermos y recogía a los animales abandonados. Su reputación pesaba más que sus actos ante los ojos del pueblo.
Utz-Colel, en cambio, era reconocida como una mujer correcta y virtuosa. Cumplía las normas, cuidaba las apariencias y recibía la admiración de los demás. Sin embargo, detrás de aquella imagen había orgullo y poca misericordia para quien consideraba inferior.
El pueblo miraba la conducta visible; la leyenda, en cambio, decidió mirar el corazón.
La muerte de Xkebán
Un día Xkebán dejó de ser vista. Nadie preguntó por ella hasta que un perfume dulce comenzó a extenderse por el pueblo. Al seguir aquel aroma encontraron su cuerpo sin vida. Contra todo lo que esperaban quienes la habían condenado, de su tumba no surgió corrupción, sino una fragancia que permaneció en el aire.
Sobre la tierra nació una pequeña flor blanca y aromática. La llamaron xtabentún. Para quienes contaron después la historia, aquella flor revelaba la bondad que el pueblo no había querido reconocer mientras Xkebán estaba viva.
La muerte de Utz-Colel
Utz-Colel se indignó. Estaba convencida de que una mujer señalada por todos no podía dejar tras de sí un perfume tan agradable. Pensó que, cuando llegara su propia muerte, de su tumba nacería una flor todavía más hermosa.
Pero al morir ocurrió lo contrario. La tradición cuenta que su cuerpo desprendió un olor desagradable y que sobre su tumba apareció el tzacam: una flor hermosa que nace entre espinas, pero sin el perfume del xtabentún.
La comparación despertó en Utz-Colel una envidia que ni la muerte pudo apagar. Creyó que el poder de Xkebán provenía de fuerzas oscuras y decidió imitarlas para regresar al mundo de los vivos.
El nacimiento de la Xtabay
En la versión más extendida, Utz-Colel volvió convertida en la Xtabay: una mujer de largo cabello oscuro y vestido blanco que aparece por las noches, sentada al pie de una ceiba mientras se peina lentamente.
Su belleza, su canto y un perfume engañoso atraen a hombres que caminan solos o han perdido el juicio por la bebida. Quien responde a su llamado se aparta del sendero y se interna en el monte, donde el camino conocido desaparece.
Así, la mujer admirada en vida quedó unida a una presencia temida después de la muerte. La hermana despreciada, en cambio, permaneció en el aroma de una flor.
Una historia que cambia con cada voz
Algunas versiones presentan a Xkebán y Utz-Colel como hermanas; otras las describen simplemente como dos mujeres del mismo pueblo. También cambia la relación entre Xkebán y la figura final de la Xtabay. Esa diversidad no debilita la leyenda: demuestra que sigue viva.
La historia pertenece al patrimonio narrativo de la península de Yucatán y continúa presente en la memoria cultural de la Riviera Maya. Xtabay Magazine la comparte como tradición oral, no como un hecho histórico ni como una versión definitiva.
